Brillo en la Oscuridad: Lola y la Noche sin Miedo

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  • Emociones
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Lola mira por la ventana y le pide a su madre que el sol se quede un poquito más. Esa noche, una luciérnaga y una nube guardiana del sueño le enseñan que las sombras que ve son las que ella misma imagina.

Qué aprende con este cuento

Que la misma imaginación que inventa monstruos puede inventar guardianes

El cuento

Capítulo 1: La noche que no quería llegar

Lola se ajustó su gorra azul y miró por la ventana. El sol empezaba a esconderse detrás de las montañas. Bruno, su perro peludo, movía la cola alegremente junto a ella.

Lola, con su gorra azul, mira por la ventana cómo el sol se esconde detrás de las montañas

«Mamá, ¿puede quedarse el sol un poquito más?», preguntó Lola con voz tímida. Mamá sonrió y la abrazó suavemente. «La noche también puede ser bonita, cariño. Solo hay que saber mirarla». Lola frunció el ceño, dudosa. Las sombras ya empezaban a crecer por toda la habitación.

Sus amigos llegaron para la cena. Tom abrazaba fuertemente a Coco, su osito que cambiaba de color. «Yo tampoco quiero que llegue la noche», susurró. Marcela y David intercambiaron miradas comprensivas.

«Las sombras se mueven solas», dijo Lola señalando hacia las cortinas. Tom asintió nervioso, apretando más a Coco. David intentó bromear: «Solo son cortinas tontas». Pero hasta él miraba inquieto hacia los rincones oscuros. Marcela les tomó las manos con cariño.

Después de cenar, todos subieron al cuarto de Lola. Bruno se tumbó sobre la alfombra mullida. «Contemos cuentos hasta que llegue el sueño», propuso Marcela. Tom bostezó y se acurrucó junto al perro.

Cuando mamá apagó la luz, Lola sintió que su corazón latía muy rápido. Las formas familiares se convertían en figuras extrañas. Tom se escondió debajo de la manta. «Tengo miedo», murmuró Lola. Sus amigos se acercaron más, buscando protección juntos.

Lola, asustada en su habitación a oscuras, rodeada de sombras que parecen monstruos

Capítulo 2: Aparece la pequeña luz

De repente, una lucecita dorada bailó cerca de la ventana. Era pequeña pero brillaba intensamente. Lola se incorporó curiosa, olvidando momentáneamente su miedo. «Mirad», susurró a sus amigos.

Una luciérnaga brillante entra por la ventana del cuarto iluminada por la luna

«Hola, niños. Soy Buggy, la luciérnaga valiente». La pequeña luz habló con voz melodiosa. «He venido porque necesitáis ayuda con la oscuridad». Tom asomó la cabecita por encima de la manta. David se acercó fascinado. Marcela sonrió con dulzura.

«Pero eres muy pequeñita», dijo Tom tímidamente. Buggy rio como campanitas al viento. «El tamaño no importa cuando tu luz viene del corazón valiente», respondió brillando más fuerte.

Buggy voló hasta posarse en la gorra azul de Lola. «Voy a presentaros a alguien muy especial. Es mi amigo Bostecín, el guardián del sueño». Una nube suavecita entró flotando por la ventana abierta.

«Hola, pequeños valientes», dijo Bostecín con voz suave como algodón. «Vengo cada noche para cuidar vuestros sueños». Su cuerpo de nube brillaba tenuemente. Tom dejó de temblar poco a poco.

«La oscuridad no es vuestra enemiga», explicó Bostecín mientras flotaba graciosamente. «Es el momento en que vuestra imaginación puede crear las aventuras más increíbles». Lola tocó su gorra azul, pensativa. Bruno movió la cola, sintiendo la calma que llegaba.

Capítulo 3: El secreto de la imaginación

«Lola, tu imaginación es poderosa», dijo Bostecín mirándola directamente. «Por el día creas aventuras fantásticas. Por la noche, solo ves peligros. ¿Por qué?». Lola reflexionó profundamente.

«Porque de día veo las cosas claras», respondió Lola lentamente. «De noche, todo se vuelve diferente y extraño». Bostecín asintió comprensivo. «Pero tu gorra azul funciona igual de día que de noche. Tu imaginación también puede protegerte».

Tom abraza a su osito Coco mientras la luciérnaga Buggy flota a su lado iluminando la habitación a oscuras

Buggy voló hasta Tom, iluminando suavemente a Coco. «Tu osito es valiente, ¿verdad?». Tom asintió. «Entonces tú también puedes serlo. La valentía se comparte entre amigos».

«Cerrad los ojos», pidió Bostecín con ternura. «Imaginad que cada sombra es un amigo guardián». Los niños obedecieron. Lola visualizó sombras protectoras en lugar de monstruos amenazantes. Tom imaginó que Coco crecía hasta convertirse en un oso gigante y cariñoso.

«Ahora abrid los ojos lentamente», susurró Buggy. La habitación seguía oscura, pero ya no daba miedo. Las sombras parecían amigas silenciosas. David sonrió por primera vez.

«Vuestra imaginación es como una varita mágica», explicó Bostecín flotando suavemente. «Podéis elegir crear miedo o crear valentía. La decisión siempre está en vuestras manos». Lola se tocó la gorra azul, comprendiendo el mensaje profundo.

Capítulo 4: Brillo en la oscuridad

Lola se puso en pie con determinación. «Quiero intentar dormir sin miedo», anunció valientemente. Tom la miró admirado y abrazó fuerte a Coco. Sus amigos sonrieron orgullosos.

Buggy y Bostecín se quedaron cerca mientras los niños se acomodaban. «Recordad: si sentís miedo, imaginad vuestra luz interior brillando fuertemente», aconsejó Buggy. «Nosotros estaremos aquí cuidando vuestros sueños», añadió Bostecín con cariño.

Lola cerró los ojos y respiró hondo. Imaginó que su gorra azul brillaba como una estrella protectora. Tom abrazó a Coco, sintiéndose seguro y valiente.

Dos niños duermen tranquilos en la cama, con burbujas de sueños flotando sobre ellos

Poco a poco, todos se fueron durmiendo tranquilamente. Marcela y David sonreían en sueños. Bruno roncaba suavemente junto a ellos. La habitación se llenó de paz y serenidad. Buggy y Bostecín vigilaban silenciosamente, cuidando sus sueños.

A la mañana siguiente, Lola despertó feliz y descansada. «Ya no tengo miedo a la oscuridad», le dijo a mamá sonriendo. Tom también despertó contento, abrazando a Coco.

Desde esa noche, Lola supo que su imaginación era su mejor aliada. Podía crear aventuras de día y sueños bonitos de noche. Tom también aprendió a ser valiente. Y cuando algún amigo tenía miedo, Lola le enseñaba el secreto: «Tu luz interior siempre puede brillar en la oscuridad».

Así queda el cuento por dentro

Dos páginas del cuento tal y como quedan maquetadas, con sus ilustraciones.

Doble página de «Brillo en la Oscuridad: Lola y la Noche sin Miedo»Doble página de «Brillo en la Oscuridad: Lola y la Noche sin Miedo»

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Preguntas para hablar después de leerlo

El cuento hace la mitad del trabajo; la conversación de después hace la otra mitad. Cinco preguntas para leer juntos al terminar.

  1. Lola no quería que se fuera el sol. ¿Qué es lo que menos te gusta de la hora de dormir?
  2. Buggy es diminuta y aun así ilumina toda la habitación. ¿Qué cosa pequeña te da valor a ti?
  3. Bostecín les pide que imaginen que cada sombra es un amigo guardián. ¿En qué convertirías tú las sombras de tu cuarto?
  4. Lola usa su imaginación de día para inventar aventuras y de noche para inventar miedos. ¿Por qué crees que cambia?
  5. Al final Lola le enseña el secreto a otros niños. ¿A quién se lo contarías tú?

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Por qué funciona este cuento

Por qué aparece el miedo a la oscuridad y cómo ayudar a tu hijo a dormir solo sin angustia, con un cuento que le acompaña.

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