¿En Qué Trabajan Mamá y Papá?

  • Cuento gratis
  • 6 a 8 años
  • Familia
  • 5 min de lectura

Lucía y Marcos creen que mamá hace magia y que papá construye cohetes espaciales. Un fin de semana sus padres les llevan a verlo: primero al centro donde mamá enseña a respirar, después a la nave donde papá dibuja los aviones antes de que existan.

Qué aprende con este cuento

Que los dos trabajos de casa se parecen más de lo que parece: los dos empezaron estudiando mucho

El cuento

Capítulo 1: Un sábado muy especial

Lucía y Marcos desayunaban cereales mientras su perro Puka movía la cola esperando alguna migaja. «Esta semana tenemos unos planes muy especiales para vosotros», anunció mamá. Los hermanos se miraron con curiosidad y emoción.

«¿Planes especiales? ¿De verdad?», preguntó Marcos saltando en su silla. Mamá asintió mientras servía zumo de naranja. «Quiero enseñaros qué hago cada día en el estudio donde trabajo». Lucía aplaudió entusiasmada. «Y papá también tiene una sorpresa preparada para vosotros», añadió mamá guiñando un ojo. Los niños gritaron de alegría.

Un padre con maletín acaricia la cabeza de su hija en la cocina de casa

Papá apareció en la cocina con su maletín de trabajo. «He conseguido permisos especiales para llevaros a la fábrica», explicó revolviendo el pelo de Lucía. «Allí construimos máquinas voladoras gigantes». Puka ladró emocionado como si entendiera la conversación.

«Pero primero debéis prometerme algo muy importante», dijo mamá con voz misteriosa. «Tendréis que observar todo con mucha atención y hacer preguntas». Los hermanos asintieron solemnemente. «Queremos que descubráis los secretos de nuestros trabajos», añadió papá cruzando los brazos. La aventura estaba a punto de comenzar.

Esa noche, Lucía y Marcos no podían dormir de la emoción. Se preguntaban qué verían al día siguiente. «Creo que mamá hace magia», susurró Lucía desde su cama. «Y papá construye cohetes espaciales», respondió Marcos imaginando aventuras increíbles.

Al amanecer, toda la familia se preparó para salir. Mamá llevaba una bolsa deportiva llena de cosas misteriosas. Papá guardó unos planos enormes en su coche. «Puka, tú te quedas cuidando la casa», le dijo Lucía acariciando a su perrito. La primera parada sería el lugar de trabajo de mamá.

Capítulo 2: El centro mágico de mamá

El edificio de mamá tenía ventanas enormes y plantas verdes por todas partes. Un cartel decía «Centro de Yoga Armonía». Lucía leyó las letras despacio mientras Marcos observaba a personas entrando con esterillas.

Dentro reinaba una calma especial. Las paredes eran de colores suaves y sonaba música relajante. «Aquí ayudo a las personas a entrenar su cuerpo y su mente», explicó mamá. Marcos tocó una pelota gigante de colores. «Es para hacer ejercicios de equilibrio», le contó mamá sonriendo.

En la sala principal había espejos gigantes y el suelo estaba cubierto de esterillas moradas. «Observad», dijo mamá colocándose en el centro. Comenzó a moverse de forma muy elegante, como si fuera una bailarina.

Una niña hace el equilibrio sobre una pierna en una esterilla de colores mientras su hermano, sentado, se ríe y la señala

«Esto se llama yoga», explicó mamá estirando los brazos hacia el cielo. «Enseño a las personas posturas especiales para que se sientan mejor». Lucía intentó imitar los movimientos mientras Marcos se reía. «También les enseño a respirar de manera tranquila», añadió mamá inhalando profundamente.

Una señora mayor entró buscando a mamá. «Buenos días, profesora. ¿Empezamos la clase?». Mamá presentó a sus hijos y explicó que era un día especial. La señora sonrió cálidamente. «Vuestro trabajo debe ser muy relajante», comentó Marcos observando todo.

Durante una hora, mamá dirigió una clase completa. Los alumnos se movían siguiendo sus indicaciones, respiraban pausadamente y parecían muy contentos. «Mamá ayuda a que las personas se sientan mejor consigo mismas», susurró Lucía a su hermano. Ahora entendían por qué mamá siempre consigue estar tan tranquila en casa.

Capítulo 3: La fábrica de papá

La fábrica de papá era enorme, con naves industriales que parecían catedrales modernas. Camiones gigantes transportaban piezas metálicas brillantes. Un guardia de seguridad les entregó cascos amarillos a todos.

Dos niños con casco amarillo miran asombrados una cadena de montaje llena de maquinaria y brazos robóticos

«Bienvenidos a la fábrica donde nacen los aviones», anunció papá orgulloso. Marcos abrió la boca asombrado al ver las máquinas enormes. Lucía señaló unos robots que soldaban piezas metálicas con chispas doradas. «Aquí diseñamos y construimos aviones que llevan personas por todo el mundo», explicó papá.

En su oficina, papá les mostró dibujos técnicos llenos de líneas y números. «Estos son planos», dijo extendiendo un papel gigante sobre la mesa. «Antes de construir cada avión, debo calcularlo todo perfectamente».

Un compañero de papá se acercó llevando un casco blanco. «Este es Pedro, mi jefe de equipo», presentó papá. Pedro les enseñó una maqueta de avión. «Vuestro padre es muy inteligente. Resuelve problemas muy difíciles para que los aviones vuelen seguros», explicó Pedro sonriendo.

Caminaron hasta donde estaban construyendo un avión real. Los trabajadores llevaban monos azules y utilizaban herramientas especiales. «Cada pieza debe encajar perfectamente», explicó papá señalando las alas enormes. Marcos no podía creer el tamaño de todo.

«Mi trabajo es como resolver rompecabezas gigantes», les contó papá mientras observaban a los técnicos trabajar. «Primero pienso cómo debe ser cada parte, después la dibujo y finalmente se construye». Lucía entendió que papá era como un inventor de máquinas voladoras. Su imaginación volaba igual que los aviones.

Capítulo 4: Los secretos del trabajo

Dos hermanos sentados en cojines en el suelo del salón, callados y pensativos, con un libro abierto entre los dos

De regreso a casa, los hermanos iban muy callados pensando en todo lo vivido. Puka los recibió saltando de alegría. «Ahora entendéis en qué trabajamos», dijo mamá preparando la merienda.

«Mamá ayuda a las personas a sentirse mejor y papá construye aviones para que viajen», resumió Lucía muy seria. Marcos asintió mordiendo su bocadillo. «Pero lo más importante es que los dos estudiamos mucho para aprender nuestras profesiones», añadió papá. «El esfuerzo siempre tiene recompensa», coincidió mamá.

«Cuando sea mayor, quiero ayudar a las personas como mamá», declaró Marcos. «Y yo inventaré cohetes espaciales como papá», gritó Lucía emocionada. Puka ladró aprobando ambas decisiones con entusiasmo.

«Para conseguir vuestros sueños tendréis que estudiar mucho y practicar cada día», les aconsejó mamá. Papá añadió: «También debéis trabajar en equipo y nunca rendiros ante las dificultades». Los hermanos prometieron esforzarse siempre. «Cada trabajo es importante y especial», concluyó papá abrazándolos.

Esa noche, mientras cenaban, cada miembro de la familia contó lo que más le había gustado del día. Lucía dibujó a mamá enseñando yoga. Marcos construyó un avión con sus bloques de construcción.

Los padres leen un cuento a su hijo sentados en la cama de su cuarto, con un dragón dibujado asomando por la ventana

Antes de dormir, papá y mamá les contaron que ellos también habían sido niños curiosos como Lucía y Marcos. «Nosotros también nos preguntábamos qué queríamos ser de mayores», recordó mamá. «Lo importante es seguir vuestros sueños con pasión y dedicación», les susurró papá. Los hermanos se durmieron soñando con sus futuras profesiones.

Así queda el cuento por dentro

Dos páginas del cuento tal y como quedan maquetadas, con sus ilustraciones.

Doble página de «¿En Qué Trabajan Mamá y Papá?»Doble página de «¿En Qué Trabajan Mamá y Papá?»

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Preguntas para hablar después de leerlo

El cuento hace la mitad del trabajo; la conversación de después hace la otra mitad. Cinco preguntas para leer juntos al terminar.

  1. Lucía cree que mamá hace magia y Marcos que papá construye cohetes. ¿Qué te imaginas tú que hacen en casa cuando se van a trabajar?
  2. Mamá enseña a las personas a respirar tranquilas. ¿Qué haces tú cuando quieres calmarte?
  3. Papá dice que su trabajo es como resolver rompecabezas gigantes. ¿Qué rompecabezas te gustaría resolver a ti?
  4. Los padres les cuentan que estudiaron mucho para llegar donde están. ¿Qué es lo que más te cuesta a ti de estudiar?
  5. Al final cada uno dice qué quiere ser de mayor. ¿Y tú? ¿Ha cambiado desde el año pasado?

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