Lucía, Pepe y los Secretos del Imperio Inca

  • Cuento gratis
  • 6 a 8 años
  • Aprendizaje
  • 6 min de lectura

Lucía y Pepe llegan a Perú a ver a sus primos Ale y Miguel. En el jardín hay un círculo de piedras que brilla, y Cotton, el perro, salta al centro sin pensarlo: al otro lado les espera Amaru y cuatro llaves doradas que encontrar antes de poder volver.

Qué aprende con este cuento

Cómo construían los incas sin cemento, por qué adoraban al Sol y qué es Machu Picchu

El cuento

Capítulo 1: El portal mágico

Lucía y Pepe llegaron a Perú para visitar a sus primos Ale y Miguel. Cotton, su perrito especial, movía la cola emocionado. «¡Qué aventura nos espera!», dijo Lucía sonriendo.

En el jardín de la casa, Cotton comenzó a ladrar hacia unas piedras brillantes. Los cuatro primos se acercaron curiosos. Las piedras formaban un círculo perfecto y desprendían una luz dorada muy extraña. «Mirad qué bonito», susurró Ale tocando una piedra.

Dos niños cogidos de la mano dentro de un círculo de piedras que brilla con luz azul y dorada, con humo girando a su alrededor

De repente, el suelo empezó a brillar intensamente. Los niños se cogieron de las manos asustados. Cotton saltó al centro del círculo. «¡Cuidado!», gritó Pepe, pero ya era demasiado tarde para escapar.

Una luz mágica los envolvió a todos como un remolino dorado. Sintieron que volaban por el aire durante unos segundos. Cuando la luz desapareció, se encontraban en un lugar completamente diferente. Había montañas enormes y templos de piedra antiguos por todas partes.

«¿Dónde estamos?», preguntó Miguel mirando a su alrededor. Un hombre vestido con ropas coloridas se acercó sonriendo. «Bienvenidos al Imperio Inca», dijo amablemente. «Soy Amaru, vuestro guía. Cotton os ha traído aquí para una misión especial».

Amaru les explicó que Cotton era un perro mágico protector de los tesoros incas. «Debéis ayudar a encontrar las cuatro llaves doradas perdidas», dijo señalando hacia las montañas. «Solo así podréis regresar a casa. ¿Estáis preparados para esta aventura extraordinaria?». Los niños asintieron emocionados.

Capítulo 2: La fortaleza de Sacsayhuamán

Una niña diminuta de pie ante los muros gigantescos de una fortaleza inca hecha de bloques de piedra enormes

Amaru los guió hasta una fortaleza gigante hecha de piedras enormes. «¡Qué grande es!», exclamó Lucía admirada. «Esta es Sacsayhuamán, nuestra fortaleza más importante», explicó Amaru orgulloso. Cotton olfateó las piedras buscando pistas.

«La primera llave está escondida aquí», dijo Amaru señalando las murallas. «Pero primero debéis superar el desafío de los constructores incas». Les mostró unas piedras sueltas en el suelo. «Tenéis que encajar estas piedras perfectamente, como hacían nuestros antepasados, sin usar ningún tipo de cemento».

Los cuatro primos trabajaron juntos moviendo las piedras pesadas. Pepe empujaba mientras Lucía dirigía. Ale y Miguel ayudaban como podían. Era muy difícil, pero no se rendían nunca.

Dos niñas pequeñas sonríen delante de un muro de piedras encajadas, con hierba y flores a sus pies

Después de mucho esfuerzo, las piedras encajaron perfectamente formando una pared sólida y resistente. «Fantástico», aplaudió Amaru muy contento. «Habéis aprendido el secreto de la construcción inca». Una piedra brilló intensamente y apareció la primera llave dorada flotando en el aire mágicamente.

Cotton saltó y cogió la llave con sus dientes. «¡Lo conseguimos!», gritaron todos contentos. Amaru sonrió y les enseñó cómo los incas construían sin herramientas modernas. «Usaban su inteligencia y trabajo en equipo», explicó sabiamente a los niños.

«Ahora debemos ir al templo más sagrado de todos», dijo Amaru mientras caminaban por senderos de montaña. «Allí encontraremos la segunda llave, pero el desafío será mucho más complicado». Los niños siguieron a Amaru emocionados, listos para la siguiente aventura que les esperaba por delante.

Capítulo 3: El templo del Sol

Llegaron a un templo dorado brillante como el sol. «¡Es precioso!», dijo Ale maravillada. Las paredes estaban cubiertas de oro que relucía intensamente. Cotton corrió hacia el altar principal ladrando emocionado por la nueva aventura.

«Este es el Qorikancha, el templo más sagrado del Imperio», explicó Amaru con respeto. «Aquí adoramos al Sol, nuestro dios más importante». Les mostró dibujos en las paredes que contaban historias antiguas. «Para conseguir la segunda llave dorada, debéis resolver el misterio de los rayos solares que brillan aquí».

En el centro del templo había un espejo de oro gigante. Los rayos del sol se reflejaban creando formas extrañas en las paredes. «Debéis hacer que la luz forme el símbolo del sol», dijo Amaru.

Los niños movieron el espejo cuidadosamente en diferentes direcciones mientras observaban las paredes. Miguel señaló hacia arriba emocionado. Poco a poco, los rayos dorados empezaron a formar un círculo perfecto con líneas alrededor. «Casi lo tenemos», susurró Pepe concentrado en la tarea que estaban realizando.

Cuando la luz formó el símbolo del sol perfectamente, el templo se llenó de música celestial. La segunda llave apareció flotando en un rayo dorado. Cotton la cogió suavemente. «Excelente trabajo», felicitó Amaru muy orgulloso de los cuatro valientes.

«Conocéis los secretos de nuestros constructores y la importancia del Sol para nosotros», dijo Amaru sonriendo. «Ahora falta encontrar dos llaves más. La próxima aventura será en las montañas más altas, donde el aire es frío y las nubes tocan el cielo azul».

Capítulo 4: El regreso a casa

Una niña abre los brazos en lo alto de un sendero de piedra sobre las ruinas de Machu Picchu, entre nubes y montañas

Subieron por senderos empinados hasta llegar a Machu Picchu, la ciudad perdida. «¡Es increíble!», gritó Lucía viendo las ruinas entre las nubes. Cotton corría feliz explorando cada rincón de este lugar mágico y misterioso.

«Aquí están las dos últimas llaves», explicó Amaru señalando dos torres altas. «Pero primero debéis aprender nuestros juegos tradicionales». Les enseñó a jugar con cuerdas de colores y piedras redondas. «El juego se llama tejo, y requiere muchísima puntería y concentración para acertar en la diana».

Cada niño lanzó sus piedras hacia unos círculos dibujados en el suelo. Era divertido pero difícil. Después de varios intentos, todos acertaron. Las torres brillaron y aparecieron las llaves finales flotando suavemente.

Cotton recogió las cuatro llaves doradas con cuidado y las colocó en el suelo formando un cuadrado perfecto. De repente, el portal mágico apareció brillando intensamente. «Es hora de regresar», dijo Amaru despidiéndose. «Recordad siempre lo que habéis aprendido sobre nuestra cultura ancestral y sus tradiciones».

Los cuatro primos y Cotton saltaron al portal dorado. Volaron por el aire sintiendo el viento en sus caras. En pocos segundos aparecieron de nuevo en el jardín de la casa familiar en Perú.

Un niño abraza con los ojos cerrados a un perro blanco con sombrero y bufanda, en un jardín lleno de flores

«Qué aventura tan fantástica hemos vivido juntos», dijo Pepe abrazando a Cotton. «Hemos aprendido sobre los incas, sus construcciones, su cultura y sus juegos». Los cuatro primos sonrieron felices. Cotton movió la cola contento. Sabían que guardarían este secreto mágico para siempre en sus corazones y recuerdos.

Así queda el cuento por dentro

Dos páginas del cuento tal y como quedan maquetadas, con sus ilustraciones.

Doble página de «Lucía, Pepe y los Secretos del Imperio Inca»Doble página de «Lucía, Pepe y los Secretos del Imperio Inca»

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Preguntas para hablar después de leerlo

El cuento hace la mitad del trabajo; la conversación de después hace la otra mitad. Cinco preguntas para leer juntos al terminar.

  1. Los incas encajaban piedras enormes sin usar cemento. ¿Cómo crees que lo conseguían?
  2. El primer desafío solo se supera entre los cuatro. ¿Recuerdas algo que hayas logrado solo con ayuda de otros?
  3. Los incas adoraban al Sol. ¿Por qué crees que era tan importante para ellos?
  4. El tejo se juega lanzando piedras a una diana y hay que intentarlo varias veces. ¿Qué se te da bien solo después de practicar mucho?
  5. Al volver, deciden guardar el secreto. ¿Tú lo habrías contado o te lo habrías callado?

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