Mira con mis Ojos — PAS

  • Cuento gratis
  • 6 a 8 años
  • Valores
  • 6 min de lectura

Antonio y Lía hacen ruido con una botella y una mesa metálica, Clara se tapa los oídos y ellos dicen que exagera. Uva, una brujita morada, lanza un hechizo que les hace percibir el mundo con la misma intensidad durante un día.

Qué aprende con este cuento

Que «exageras» es lo que se dice cuando no se ha sentido lo que siente el otro

El cuento

Capítulo 1: Una mañana diferente

Clara despertó sobresaltada por el ruido del timbre. Su corazón latía muy fuerte mientras se tapaba los oídos. Lucky, su perro dorado, corrió hacia ella moviendo la cola con cariño. La niña suspiró aliviada cuando el sonido cesó por completo.

Clara se incorpora en la cama tapándose un oído, con la luz del amanecer entrando por la ventana

En el desayuno, la mamá de Clara puso música clásica muy suave. Clara sonrió agradecida porque los sonidos fuertes le molestaban muchísimo más que a otras personas. Su hermano mayor Manu bajó las escaleras haciendo mucho ruido con sus zapatillas deportivas nuevas. Clara se encogió instintivamente al escuchar cada pisada resonante. Lucky se acercó a consolarla inmediatamente.

En el colegio, Clara se sentó junto a sus mejores amigos Lía y Antonio durante el recreo matinal. Los tres compartían bocadillos bajo el gran roble del patio escolar. Clara notaba cada textura, cada sabor intensamente. También percibía las emociones de sus amigos con facilidad extraordinaria.

De repente, Antonio comenzó a hacer ruidos muy fuertes con su botella de plástico vacía. Lía se unió golpeando rítmicamente su mesa metálica con un lápiz amarillo. Clara se tapó los oídos desesperadamente, sintiendo como si miles de agujas atravesaran su cabeza dolorida. Sus amigos la miraron extrañados y confundidos por su reacción tan intensa ante esos sonidos.

«Clara siempre exagera con todo», murmuró Antonio molesto mientras guardaba su botella ruidosa. «Es muy dramática para cualquier cosa», añadió Lía frunciendo el ceño con desaprobación. Clara sintió una tristeza profunda invadiendo su corazón sensible. No entendían que ella experimentaba el mundo de manera completamente diferente a ellos.

Clara, sentada en el sillón del salón con cara triste, recibe el consuelo de Lucky, su perro dorado

Esa tarde, Clara regresó a casa sintiéndose muy incomprendida y algo triste por sus amigos. Lucky la recibió con lamidos cariñosos en su cara preocupada. Manu notó inmediatamente su estado emocional alterado y le preguntó qué había ocurrido en el colegio. Clara le contó todo lo sucedido durante el recreo con detalle minucioso y emotivo.

Capítulo 2: La brujita misteriosa

Mientras Clara paseaba por el parque con Lucky, apareció una pequeña figura morada entre los arbustos florecidos. Era Uva, una brujita diminuta con sombrero puntiagudo y una sonrisa muy dulce y reconfortante para Clara.

«Hola Clara, he escuchado tu historia y entiendo perfectamente tu situación», dijo Uva con voz melodiosa y comprensiva. «Eres una persona altamente sensible, lo que significa que percibes el mundo con mayor intensidad emocional y sensorial que otras personas. Esto te hace especial y única, aunque a veces resulte abrumador para ti», explicó pacientemente.

Clara, de pie en un prado bajo unos cerezos en flor, abre mucho los ojos sorprendida

Clara abrió mucho los ojos, sorprendida por las palabras sabias de Uva. «Mis amigos no entienden por qué reacciono así ante los ruidos o las luces brillantes», confesó tristemente. Uva asintió comprensivamente mientras acariciaba suavemente la cabeza peluda de Lucky.

«Tengo una idea maravillosa para ayudarte», anunció Uva con una sonrisa traviesa brillando en sus ojos violetas. «Mañana haré un hechizo especial para que tus amigos experimenten durante un día completo lo que tú sientes constantemente. Así podrán comprender mejor tu alta sensibilidad y te respetarán mucho más», prometió la brujita con determinación.

Clara sintió una mezcla de emoción y nerviosismo recorriendo todo su cuerpo. ¿Realmente funcionaría el plan mágico de Uva? La brujita le guiñó un ojo cómplice antes de desaparecer entre destellos violetas brillantes. Lucky ladró suavemente, como si hubiera entendido toda la conversación mágica perfectamente.

Esa noche, Clara durmió mejor que nunca, abrazada a Lucky y soñando con un mañana diferente. En sus sueños, veía a sus amigos comprendiendo finalmente sus reacciones intensas. Manu entró silenciosamente a darle las buenas noches, notando la sonrisa serena que iluminaba el rostro dormido de su hermana querida durante toda la noche.

Capítulo 3: El hechizo revelador

A la mañana siguiente, Lía y Antonio llegaron al colegio sintiéndose extrañamente diferentes sin saber exactamente por qué. Los colores parecían más intensos, los sonidos más fuertes y penetrantes que nunca.

Durante la primera clase de matemáticas, el chirrido de la tiza contra la pizarra verde les resultó insoportable a ambos. Antonio se encogió visiblemente mientras Lía se tapaba instintivamente los oídos con las manos. La profesora los miró extrañada por sus reacciones tan inusuales. Clara observaba desde su pupitre, comprendiendo perfectamente lo que estaban experimentando sus amigos.

Antonio aprieta los dientes y Lía se tapa los oídos delante de la pizarra del aula

En el recreo, Clara se acercó a sus amigos con una sonrisa comprensiva. «Todo está muy fuerte hoy, ¿verdad?», preguntó suavemente. Lía y Antonio asintieron confundidos, sin entender qué les estaba ocurriendo exactamente. Los ruidos del patio resonaban como campanas en sus cabezas.

«Esto es exactamente lo que yo siento todos los días», explicó Clara con paciencia infinita. «Los sonidos, las luces, las emociones... todo llega a mí con mucha mayor intensidad que a vosotros normalmente. Por eso reacciono como reacciono ante ciertas situaciones del día a día», añadió mientras Lucky aparecía corriendo hacia ellos felizmente.

Antonio y Lía se miraron con asombro genuino y comprensión creciente. «Clara, no sabíamos que fuera así de intenso para ti constantemente», murmuró Antonio sintiéndose algo culpable. «Pensábamos que exagerabas, pero ahora entendemos tu realidad completamente», añadió Lía con sinceridad y arrepentimiento en sus ojos brillantes.

Uva observaba escondida tras el roble del patio, satisfecha con los resultados de su hechizo revelador. Sus amigos finalmente estaban comprendiendo la alta sensibilidad de Clara. El hechizo duraría hasta la puesta del sol, tiempo suficiente para que aprendieran la lección más importante sobre empatía y comprensión hacia las diferencias de cada persona especial.

Capítulo 4: Una nueva amistad

Al día siguiente, Lía y Antonio buscaron a Clara en el patio con caras llenas de disculpas sinceras. «Perdónanos por no entender antes tu sensibilidad especial», dijeron al unísono.

Clara los abrazó con una sonrisa radiante y perdonadora. «Ahora que sabéis cómo me siento, podemos ser mejores amigos que nunca», respondió alegremente. Lucky corrió en círculos alrededor del grupo, ladrando suavemente de felicidad. Manu se acercó desde lejos, orgulloso de ver a su hermana tan contenta y rodeada de verdaderos amigos comprensivos.

Durante los siguientes días, Lía y Antonio fueron mucho más cuidadosos con los ruidos fuertes. Bajaban la voz cuando Clara estaba cerca y evitaban sonidos innecesarios. Clara se sintió verdaderamente comprendida y valorada por primera vez en mucho tiempo.

Uva traza un remolino de chispas moradas con su escoba mientras Clara la mira en el prado

Una tarde, mientras jugaban tranquilamente en el parque, Uva apareció nuevamente entre los arbustos florecidos. «Veo que todo ha salido perfectamente según mi plan», dijo con satisfacción evidente. Los tres amigos le agradecieron profundamente su ayuda mágica. Clara ya no se sentía diferente de manera negativa, sino especial y única positivamente.

«Ser altamente sensible es un regalo maravilloso», explicó Uva sabiamente. «Percibes bellezas que otros no ven, sientes emociones profundamente y tienes una empatía extraordinaria hacia los demás. Nunca cambies esa parte especial de ti misma, Clara querida», aconsejó antes de desvanecerse entre destellos violetas.

Desde aquel día mágico, Clara vivió más feliz que nunca. Sus amigos la comprendían y respetaban su alta sensibilidad. Manu siempre cuidaba de hacer menos ruido en casa, y Lucky continuaba siendo su compañero más fiel. Clara había aprendido que ser diferente no era malo, sino que la convertía en alguien verdaderamente especial y valioso.

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Preguntas para hablar después de leerlo

El cuento hace la mitad del trabajo; la conversación de después hace la otra mitad. Cinco preguntas para leer juntos al terminar.

  1. Antonio dice que Clara «siempre exagera con todo». ¿Qué crees que le pasa por dentro a Clara cuando lo escucha?
  2. El chirrido de la tiza en la pizarra se les hace insoportable durante el hechizo. ¿Qué sonido no soportas tú?
  3. Clara explica que los sonidos, las luces y las emociones le llegan más fuerte. ¿Cómo lo notarías tú en un amigo?
  4. Después del hechizo, sus amigos bajan la voz cuando ella está cerca. ¿Qué gesto pequeño harías tú por alguien de tu clase?
  5. Uva dice que ser altamente sensible permite percibir bellezas que otros no ven. ¿Qué es lo más bonito que has notado hoy?

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