El cuento
Capítulo 1: Una mañana especial
Me llamo Lucía y vivo con papá. Mamá se fue al cielo cuando yo era muy pequeña, pero la recuerdo siempre. Hoy es sábado y papá prepara tortitas para desayunar.

«Buenos días, mi estrella», dice papá mientras me abraza. Desayunamos juntos en la cocina soleada. Las tortitas huelen genial y están muy ricas. Papá me cuenta que mamá también las preparaba así. Me gusta escuchar historias sobre ella.
Después del desayuno, vamos al parque. Juego en los columpios mientras papá lee. Me pregunto si mamá vendría conmigo al parque. Papá dice que sí, que le encantaban los columpios.
En el parque veo a mi amigo Pablo con su mamá. Pablo corre hacia mí muy contento. «Hola Lucía, ¿dónde está tu mamá?», pregunta. Le explico que mi mamá murió y ahora vivo solo con papá. Pablo me abraza fuerte.
Pablo entiende y seguimos jugando juntos. Su mamá es muy amable conmigo. Corremos por el césped y nos reímos mucho. Me siento feliz aunque echo de menos a mamá a veces.
Por la tarde, papá y yo volvemos a casa. Preparamos la merienda juntos y hablamos del día. «Papá, ¿crees que mamá nos ve desde el cielo?», pregunto. Él sonríe y dice que nuestro amor la mantiene siempre cerca de nosotros.
Capítulo 2: Recuerdos del corazón
Esta noche papá saca el álbum de fotos. Nos sentamos en el sofá muy juntitos. Veo fotos de mamá conmigo cuando era bebé.

«Mira, aquí mamá te da el biberón», dice papá señalando una foto preciosa. Mamá sonríe mucho en las imágenes. Tiene el pelo largo y rizado como el mío. Sus ojos brillan de felicidad. Me parece muy guapa y cariñosa siempre.
En otra foto, mamá me baña en una bañera pequeña. Estoy muy contenta chapoteando. Papá cuenta que mamá cantaba canciones durante el baño. Me enseña la canción que más le gustaba.
Papá canta suavemente la nana de mamá. Su voz es dulce y me tranquiliza mucho. «La la la, mi pequeña estrella, duerme ya mi niña bella», canta. Me acurruco contra él mientras escucho. Esta canción es muy especial para nosotros.
«Papá, ¿por qué se fue mamá al cielo?», pregunto con curiosidad. Él me explica que a veces las personas se ponen muy enfermas. Mamá nos quería muchísimo, pero tuvo que marcharse.
«No es culpa de nadie, mi amor», dice papá abrazándome. «Mamá no quería dejarnos, pero ya no podía quedarse». Entiendo que mamá está en el cielo pero siempre estará en nuestro corazón. Me siento mejor después de hablar con papá.
Capítulo 3: El tesoro de mamá
Hoy papá me enseña algo muy especial. Subimos al desván juntos. Allí guarda una caja preciosa llena de cosas de mamá.
Dentro de la caja encuentro un collar brillante, cartas escritas a mano y un osito de peluche rosa. «Este osito era de mamá cuando era pequeña como tú», explica papá. Lo abrazo fuerte y huele a flores. Es muy suave y bonito.

También hay un diario donde mamá escribía sobre mí. Papá lee: «Lucía sonrió hoy por primera vez. Es la niña más bonita del mundo. La quiero muchísimo».
Las palabras de mamá me llenan de alegría y calidez. «Ella escribía sobre ti todos los días», dice papá con los ojos brillantes. «Le encantaba ser tu mamá». Me siento muy querida y especial. Mamá pensaba en mí siempre.
Papá me deja quedarme el osito rosa de mamá. Lo llevo a mi habitación y lo coloco en mi cama. Ahora tengo un pedacito de mamá conmigo siempre.
Esa noche duermo abrazada al osito. Sueño que mamá me abraza y me canta nanas. Al despertar, me siento feliz y tranquila. Papá viene a darme los buenos días. «Soñé con mamá», le cuento. Él sonríe y me da un beso.
Capítulo 4: Nuestras estrellas brillantes
Esta noche papá y yo salimos al jardín. Miramos las estrellas brillantes en el cielo oscuro. El aire es fresco y agradable.

«Papá, ¿cuál es la estrella de mamá?», pregunto señalando hacia arriba. Él me indica la más brillante de todas. «Esa es mamá, vigilándonos desde el cielo», susurra. La estrella parpadea como si nos saludara. Me siento muy cerca de ella.
«Hola mamá», digo hacia la estrella brillante. «Te echo de menos, pero papá me cuida muy bien. Somos felices juntos». La estrella sigue parpadeando suavemente.

Papá me abraza mientras contemplamos el cielo estrellado juntos. «Mamá siempre estará con nosotros, mi pequeña estrella», me dice. «En nuestros corazones, en nuestros recuerdos y en nuestro amor». Me siento segura y querida entre sus brazos fuertes.
«Papá, aunque mamá no esté aquí, somos una familia feliz», le digo. Él asiente y me besa la frente. Seguimos mirando las estrellas hasta que tengo sueño.
Antes de dormir, papá y yo rezamos juntos. Le damos las buenas noches a mamá y a su estrella. «Te queremos mucho, mamá», susurramos. Me duermo tranquila, sabiendo que el amor de mamá me acompaña siempre. Papá y yo somos una familia fuerte.



