Mahatma Gandhi: la gran aventura de la paz

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  • 6 a 8 años
  • Aprendizaje
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Los pescadores y los agricultores de una aldea de la India se han enfadado por el agua del río y amenazan con pelear. Asha y Raju van a buscar a Gandhi, que en lugar de decidir quién tiene razón los sienta a todos en el suelo a escucharse.

Qué aprende con este cuento

Que un conflicto se resuelve escuchando, no ganando la discusión

El cuento

Capítulo 1: El problema en la aldea

En una pequeña aldea de la India, vivía un hombre muy especial llamado Mahatma Gandhi. Tenía gafas redondas y siempre llevaba una túnica blanca muy sencilla.

Gandhi camina descalzo por el camino de tierra de la aldea, entre casas de adobe y tejados de paja

Gandhi había dedicado toda su vida a ayudar a las personas sin usar nunca la violencia. Creía que los problemas se podían resolver hablando y siendo justos. Una mañana soleada, dos niños corrieron hacia él muy preocupados por algo importante que había pasado en su aldea.

«Señor Gandhi, necesitamos su ayuda urgentemente», gritó Asha, una niña valiente de ojos brillantes. Junto a ella corría Raju, un niño testarudo que siempre quería tener razón en las discusiones.

«Los pescadores y los agricultores de nuestra aldea se han enfadado mucho», explicó Asha respirando agitadamente. «Cada grupo dice que el río les pertenece solo a ellos. Ahora se gritan y amenazan con pelear. Mi abuelo dice que usted puede solucionarlo sin violencia».

Gandhi sonrió con ternura y acarició las cabezas de los dos niños. «Por supuesto que os ayudo, queridos míos. La paz siempre encuentra un camino cuando hay buenas intenciones y corazones abiertos al diálogo».

Mientras caminaban hacia la aldea, se encontraron con Ganesha, un elefante gris muy anciano y sabio. Sobre su cabeza saltaba Chintu, un mono pequeño y travieso que hacía reír a todos. «Nosotros también queremos ayudar a solucionar este problema», dijeron.

Capítulo 2: Conociendo el conflicto

Gandhi, entre los pescadores con sus redes y los agricultores, en la orilla del río llena de barcas

Llegaron a la orilla del río donde dos grupos se miraban con enfado. Los pescadores gritaban desde sus barcas.

«Este río ha sido nuestro desde siempre», gritaba el jefe de los pescadores agitando sus brazos. «Nosotros vivimos del pescado y necesitamos toda el agua limpia». Los agricultores respondían igual de fuerte desde la otra orilla, defendiendo que ellos también necesitaban el agua para sus cultivos importantes.

Raju se enfadó muchísimo al ver la discusión. «Tenemos que decirles quién tiene razón de una vez», murmuró apretando los puños con fuerza.

Gandhi puso su mano sobre el hombro de Raju suavemente. «Espera, querido amigo. Cuando las personas están enfadadas, no escuchan bien las palabras. Primero debemos entender por qué se sienten así. Solo entonces podremos encontrar una solución que ayude a todos los vecinos de esta bonita aldea».

Ganesha, el elefante anciano, sentado a la orilla del río

Ganesha movió sus grandes orejas pensativo. «En mis muchos años he aprendido que escuchar es más importante que hablar. Gandhi tiene mucha razón en esto», dijo el elefante sabio.

Chintu saltó travieso de rama en rama. «Yo tengo una idea genial», gritó haciendo muecas divertidas. «Podemos organizar una gran fiesta para que todos se diviertan y olviden sus problemas». Asha rio, pero Gandhi negó suavemente con la cabeza porque los problemas reales necesitan soluciones verdaderas.

Capítulo 3: Aprendiendo a escuchar

Gandhi se sentó en el suelo entre los dos grupos enfadados. «Venid todos, por favor. Sentémonos juntos como una gran familia», les dijo.

«Cuando yo era joven como vosotros», comenzó Gandhi con voz tranquila, «también pensaba que pelear era la única manera de resolver los problemas. Pero en mi viaje a África aprendí algo muy importante: la verdad y la paz son más fuertes que cualquier otra cosa».

Los pescadores y agricultores se acercaron lentamente. Asha y Raju se sentaron también, muy atentos. Ganesha se tumbó cómodamente mientras Chintu paraba de hacer travesuras para escuchar.

Gandhi habla con la mano abierta a un grupo de vecinos sentados en la hierba, junto al río

«Ahora vamos a hacer algo especial», propuso Gandhi. «Cada grupo va a explicar sus problemas, pero con una condición importante: debemos escuchar sin interrumpir y tratar de entender los sentimientos de los demás. ¿Estáis todos preparados para intentarlo?». Todo el mundo asintió curioso, aunque algunos seguían enfadados.

Los pescadores explicaron que necesitaban agua limpia para que los peces vivieran bien. Los agricultores contaron que sus plantas se morían sin agua suficiente. Todos tenían buenas razones para preocuparse mucho.

Gandhi sonrió cuando terminaron de hablar. «Ahora veo el problema real. No es que unos tengan razón y otros no. Todos necesitáis el río para vivir bien. El verdadero reto es encontrar una manera de compartirlo de forma justa para que nadie sufra».

Capítulo 4: La solución pacífica

Asha levantó la mano emocionada. «Tengo una idea brillante. ¿Y si trabajamos todos juntos para cuidar mejor el río?», propuso la niña valiente sonriendo.

Raju, que había estado escuchando muy atentamente, se dio cuenta de algo importante. «He aprendido que ganar una discusión no sirve si todos pierden al final», dijo sorprendido de sí mismo. «Es mejor buscar soluciones donde todos ganemos algo bueno, como enseña el señor Gandhi».

Ganesha aplaudió con su trompa. «Los niños son muy sabios», dijo orgulloso. Chintu saltó contento haciendo piruetas. «Yo también quiero ayudar a cuidar el río», gritó desde las ramas.

Los adultos empezaron a hablar entre ellos con respeto. Los pescadores propusieron pescar solo en algunas zonas. Los agricultores sugirieron usar menos agua y limpiar mejor sus herramientas. Todos comenzaron a colaborar buscando ideas creativas que funcionaran para ambos grupos sin perjudicar a nadie.

«Esto es maravilloso», dijo Gandhi muy contento. «Habéis descubierto que trabajando juntos se pueden resolver los problemas más difíciles. Esta es la fuerza de la no violencia: encontrar soluciones justas para todos».

Asha y Raju, de la mano, chapotean en la orilla del río rodeados de flores

Desde ese día, la aldea vivió en paz. Los niños aprendieron que los conflictos se resuelven mejor con diálogo y respeto. Gandhi les enseñó que la verdadera fuerza está en ayudar a los demás, no en vencerlos. Y todos recordaron siempre esta gran aventura de la paz.

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Preguntas para hablar después de leerlo

El cuento hace la mitad del trabajo; la conversación de después hace la otra mitad. Cinco preguntas para leer juntos al terminar.

  1. Raju quiere decidir cuanto antes quién tiene razón. ¿Te pasa a ti que en una discusión lo primero que quieres es ganar?
  2. Gandhi dice que cuando alguien está enfadado no escucha bien las palabras. ¿Qué te ayuda a ti a calmarte antes de hablar?
  3. Chintu propone montar una fiesta para que todos olviden el problema. ¿Por qué crees que eso no habría funcionado?
  4. Al escucharse, descubren que los dos grupos tenían buenas razones. ¿Recuerdas alguna pelea en la que los dos teníais parte de razón?
  5. Raju dice que ganar una discusión no sirve si todos pierden al final. ¿Qué crees que quiere decir con eso?

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