El cuento
Capítulo 1: El trabajo de Tom
Tom miró su cuaderno preocupado. Tenía que hacer un trabajo sobre la diabetes para el colegio. Era muy importante porque él mismo tenía diabetes tipo 2. Quería explicárselo bien a sus compañeros.

El niño corrió hacia la cocina donde estaba su abuelo Paco preparando la merienda. «Abuelo, necesito ayuda con mi trabajo del cole», dijo Tom suspirando. «Es sobre la diabetes y no sé muy bien cómo explicarla para que todos lo entiendan fácilmente. Los libros son muy complicados».
El abuelo Paco sonrió con cariño y se sentó junto a Tom. «Tengo una idea estupenda. ¿Por qué no vamos a Cuentoslandia? Seguro que sus criaturas especiales nos pueden ayudar con tu trabajo».
Tom abrió los ojos sorprendido. «Pero abuelo, ¿cómo vamos a llegar hasta allí? ¿Podrán ayudarnos a que conozca mi cuerpo?», preguntó curioso. El abuelo Paco guiñó un ojo y sacó un libro brillante de un cajón secreto.
«Este libro nos llevará directamente a Cuentoslandia», explicó el abuelo mientras pasaba las páginas doradas. Las letras empezaron a brillar con una luz suave. «Allí conoceremos a amigos muy especiales que te ayudarán a entender todo sobre la diabetes».

Tom tocó el libro con cuidado y sintió un cosquilleo en los dedos. De repente, una luz dorada los envolvió a ambos. El salón de su casa desapareció poco a poco. Cuando la luz se desvaneció, se encontraban en un prado lleno de flores de colores y caminos serpenteantes que brillaban al sol.

Capítulo 2: Los amigos de Cuentoslandia
Tom y el abuelo Paco caminaron por el sendero brillante. Pronto vieron a una criatura redonda y dulce saltando alegremente. Era Gomi, que tenía forma de caramelo rosa y ojos chispeantes.
«¡Hola! Soy Gomi y represento la GLUCOSA», dijo con una voz alegre. «¡Tengo mucha energía! Pero necesito encontrar el camino hasta las mochilas para dársela». Gomi saltó en círculos mientras hablaba. Tom se quedó fascinado viendo cómo brillaba como un caramelo mágico bajo la luz del sol de Cuentoslandia.
Detrás de un árbol apareció Muki, una mochila de color azul con cremallera dorada. «Yo represento las CÉLULAS de tu cuerpo, ¡tengo espacio para tu energía! Pero necesito que alguien abra mi cremallera».
Entonces llegó volando en su escoba una pequeña bruja llamada Uva, vestida de morado. «Yo represento la INSULINA y puedo ayudar», anunció con una sonrisa. Llevaba llaves brillantes en su cinturón. Después apareció Sangui, un coche rojo encantador. «Yo soy Sangui, represento tu sangre, y llevo a Gomi por todo el cuerpo», explicó.
Por último, se acercó el Mago con su túnica estrellada y dijo: «Bienvenidos a nuestro mundo. Tom, yo represento tu páncreas. Creo las llaves mágicas que Uva necesita para abrir el candado de Muki y que Gomi pueda entrar».
«Estamos aquí para ayudarte a entender cómo funciona tu cuerpo», dijo el Mago con voz amable. «Como ves, cada uno de nosotros representa algo importante». Bibo se escondió detrás del mago riendo traviesamente mientras todos se presentaban al niño y a su abuelo.
Capítulo 3: La aventura del cuerpo
El Mago levantó su varita brillante. «Vamos a mostrar cómo trabajan juntos en el cuerpo de Tom», anunció. Los personajes se colocaron en fila esperando comenzar la demostración mágica.
Sangui cargó a Gomi en su parte trasera. «Ahora voy a llevar esta energía hasta Muki, para que Uva le ayude a entrar», explicó arrancando su motor. Condujo por un camino que representaba los vasos sanguíneos de Tom. Gomi saludaba desde el coche mientras viajaban por el sendero serpenteante hacia donde esperaba Muki.

Cuando llegaron hasta Muki, Gomi intentó entrar. Pero la cremallera de Muki estaba cerrada con un candado brillante. «Necesito que Uva me abra con las llaves mágicas», dijo Muki moviendo sus asas.
Uva voló hasta ellos en su escoba. El Mago le entregó unas llaves doradas que brillaban con magia especial. «¡Abracadabra! ¡Muki, ábrete para que entre la energía de Gomi!», gritó Uva agitando su escoba. El candado se abrió y Gomi saltó feliz dentro de la mochila azul.
«¡Perfecto! Así es como funciona normalmente», explicó el abuelo Paco a Tom. «La sangre transporta la glucosa, la insulina abre las células, y la energía entra donde debe estar para alimentar el cuerpo».
Pero entonces Bibo, que es muy travieso, salió de su escondite. Había estado utilizando las pociones del laboratorio del Mago sin permiso y ahora Muki no escuchaba a Uva. «¡Je, je! ¡Ahora las mochilas están un poco sordas y no escuchan a Uva!», gritó Bibo corriendo en círculos por todo el prado mágico.
Capítulo 4: Entendiendo la diabetes
Tom observó la travesura de Bibo. Había descontrolado el funcionamiento del resto con sus pociones traviesas.
Sangui volvía cada vez con un Gomi más, pero, como por la travesura de Bibo Uva no conseguía siempre que Muki la escuchara y se abriera su candado con las llaves mágicas, cada vez que volvía de su viaje Sangui veía que Gomi y sus hermanos se iban amontonando mientras miraban a Uva intentar abrir a Muki.
«¡Abracadabra!», gritó Uva una y otra vez, pero Muki solo se abría a veces. Los Gomis se empezaron a acumular porque no podían entrar en las mochilas que no se abrían.

«Esto es exactamente lo que pasa con la diabetes tipo 2 de Tom», explicó el Mago con paciencia. «Las células (Muki) a veces no escuchan bien a la insulina (Uva). Por eso la glucosa (Gomi) se queda en la sangre en lugar de entrar donde debe».
Tom asintió entendiendo por fin. «Entonces, cuando me hacen análisis y sale alta la glucosa, es porque hay muchos Gomis esperando a entrar en las mochilas que no se abren bien», dijo pensativo.
«Exactamente», sonrió el abuelo Paco. «Pero con medicinas, ejercicio y alimentación adecuada, podemos ayudar a que Uva y Muki trabajen mejor juntas. Bibo seguirá siendo travieso, pero aprenderemos a controlar sus travesuras para que estés sano y feliz como cualquier niño de tu edad». Tom sonrió comprendiendo todo por fin.





