El cuento
Capítulo 1: La cama grande y el primer susto
Mamá arropa a Carmen en la cama grande. Carmen bosteza y abraza a Balú, el peluche oso. Papá apaga la luz suave. «Aquí estamos», dice Mamá tranquila.
Pero esa noche, Mamá mira la cuna y la cama nueva en otro cuarto. «Carmen ya crece», susurra. Carmen oye y frunce la nariz. «No quiero», protesta bajito. Papá asiente despacio. «Da miedo cambiar». Balú cae al suelo y Carmen llora. Mamá la abraza: «Tu amor sigue conmigo».

Al día siguiente, llega la Abuela Ada con una bolsa. «Traigo una idea valiente», anuncia. Carmen se esconde tras Mamá. Ada sonríe: «Balú te ayudará». Balú parece guiñar un ojo.
Esa tarde, Ada enseña un ritual sencillo. «Tres respiraciones, un beso, y una canción». Mamá practica: «Inhalo... exhalo...». Carmen imita y ríe. Papá coloca una luz de estrella en la pared. «Tu cuarto puede ser amable», dice. Carmen mira la puerta. «¿Y si os vais?», pregunta temblando.
Mamá se agacha a su altura. «Me voy, pero vuelvo». Papá añade: «Siempre estás en nuestra familia». Ada entrega a Carmen una manta brillante. «Es una manta de regreso». Carmen la toca. Huele a jabón y galletas.
Cuando cae la noche, Carmen vuelve a dudar. «Quiero la cama grande», dice triste. Mamá no regaña. «Es normal echar de menos». Papá ofrece su mano. Caminan al nuevo cuarto. Balú viaja en brazos de Carmen, muy apretado.
Capítulo 2: Astri y Púrpura aparecen
En el techo del cuarto nuevo, una chispa titila. Una estrella animada baja girando. «Soy Astri», canta suave. Carmen abre mucho los ojos. Balú parece escuchar también.

De la esquina sale Púrpura, pequeña bruja de capa lila. «No vengo a asustar», avisa. «Vengo a ordenar sueños». Carmen se aferra a Mamá. «¿Y si me pierdo?», murmura. Astri brilla: «Yo marco el camino». Púrpura mueve su varita: la habitación huele a lavanda.
Mamá se sienta en la alfombra. «Vamos paso a paso». Papá coloca a Balú en la almohada. Ada observa contenta. Carmen toca la cuna. «Está fría», se queja.
Púrpura sopla un polvo amable. La sábana queda tibia, como sol. Astri dibuja puntitos de luz. «Esta es tu constelación», explica. Carmen sonríe un poco. «¿Puedo elegir un cuento?», pregunta. Mamá asiente. «Tú mandas en tu rutina». Papá trae agua en un vaso pequeño.

Mamá lee un cuento corto. Carmen bosteza, pero aún resiste. «No cierres la puerta», suplica. Mamá responde: «La dejo entornada». Ada dice: «El cambio necesita tiempo». Astri canta bajito. Balú queda abrazado a Carmen.
Cuando Mamá se levanta, Carmen se inquieta. «¡No te vayas!», grita. Mamá vuelve y respira con ella. «Uno, dos, tres». Papá susurra: «Estamos al lado». Púrpura propone: «Campanita de llamada». Deja una campana suave junto a la cama.
Capítulo 3: Primeras noches y pequeños logros
La primera noche, Carmen duerme poco. Se despierta y toca la campana. Suena como lluvia fina. Mamá entra tranquila. «Estoy aquí», dice. Carmen se calma despacio.
La segunda noche, Carmen aguanta más. Abraza a Balú y mira a Astri. «Brilla despacito», pide. Astri responde: «Brillo lo justo». Púrpura ajusta la luz. Papá dice: «Eres valiente». Carmen duda: «¿Me queréis igual?». Mamá responde: «Siempre, más que antes».
La tercera noche, Carmen tiene un sueño raro. Un pasillo largo, sombras blandas. Balú cae, pero Astri lo empuja de vuelta. Carmen suspira. «Gracias», murmura.

Por la mañana, Carmen salta contenta. «¡Dormí en mi cuarto!», anuncia. Ada aplaude lento. Papá prepara tostadas. Mamá sonríe orgullosa. Carmen cuenta su sueño. Púrpura guiña un ojo. «Los sueños se entrenan». Astri gira como trompo brillante.
Esa tarde, Carmen descubre algo nuevo. En su cuarto puede jugar tranquila. Hace una cueva con sábanas. Balú es capitán. Astri es faro. Púrpura guarda juguetes en cajas. Carmen ríe: «Aquí mando yo».
Al llegar la noche, vuelve la tristeza un poco. «Os echaré de menos», confiesa. Mamá la abraza fuerte. «Te echamos de menos también». Papá propone: «Un beso especial de puerta». Ada añade: «Y un saludo secreto». Carmen aprende el gesto y se siente segura.
Capítulo 4: La magia se queda en casa
Una semana después, Carmen ya conoce su rutina. Tres respiraciones, cuento, agua, beso. «Estoy lista», dice. Balú espera en la almohada. Astri parpadea suave. Púrpura ordena silencios.
Esa noche, Carmen oye viento afuera. La ventana vibra un poco. Carmen se asusta y llama. Mamá llega, pero no la saca del cuarto. «Miremos juntas», propone. Papá cierra la ventana. Ada canta bajito. Astri brilla más. Púrpura murmura: «El viento solo visita». Carmen respira y se relaja.
Mamá se levanta despacio. «Ahora me voy a mi cama». Carmen traga saliva. Luego asiente. «Vale, pero dejad la puerta así». Mamá deja una rendija de luz. «Hecho», dice.
Carmen se gira y abraza a Balú. Piensa en su cueva, sus cuentos, su constelación. Astri susurra: «Tu cuarto es tu nido». Púrpura añade: «Y tu corazón viaja contigo». Carmen sonríe en la oscuridad tranquila. «Mañana jugaré sola un rato», decide, feliz.
Por la mañana, Carmen corre a la cocina. «Dormí sola», anuncia orgullosa. Mamá la levanta en brazos. Papá la gira como avión. Ada dice: «Has crecido por dentro». Carmen besa a Balú. «Gracias, equipo», susurra.
Esa noche, Carmen entra en su cuarto sin protestar. «Buenas noches, Astri». «Buenas noches, Púrpura». Mamá y Papá dan el beso de puerta. Ada saluda con el gesto secreto. Carmen se acurruca y siente amor, cerca y lejano. Se duerme sonriendo, segura.






