El cuento
Capítulo 1: Nuevos compañeros de clase
David entró nervioso en su nueva clase. Era un niño de piel morena con una sonrisa brillante. Sus padres, Carlos y Melisa, le habían dado muchos besos de buena suerte.

La señorita Carmen presentó a David delante de toda la clase. Los niños le miraban con curiosidad y algunos susurraban entre ellos. Lucas, Marina, Guille y Jimena se preguntaban por qué David no se parecía a sus padres. José había acompañado también a David hasta la puerta del colegio esa mañana.
Durante el recreo, Lucas se acercó a David con valentía. Marina, Guille y Jimena le siguieron con timidez. Todos querían hacerle preguntas pero no sabían cómo empezar la conversación sin parecer maleducados o entrometidos.
Marina fue la primera en hablar con voz suave. Le preguntó a David si le gustaba jugar al fútbol en el patio. Guille añadió que él tenía un balón nuevo que podían compartir. Jimena sonrió y le ofreció sus pinturas de colores para dibujar juntos después.
David se sintió feliz de tener nuevos amigos tan amables. Les contó que le encantaba dibujar y que también sabía jugar muy bien al baloncesto. Lucas propuso formar un equipo todos juntos para los recreos.
Al final del día, David corrió hacia sus padres con alegría. Carlos y Melisa le esperaban en la puerta con sonrisas enormes. David les contó que había hecho cuatro amigos maravillosos. José llegó también para recogerle y escuchó las buenas noticias con orgullo paternal.
Capítulo 2: Preguntas curiosas
Al día siguiente, durante la merienda, Jimena hizo una pregunta delicada. Quería saber por qué David tenía la piel diferente a sus papás. Los demás niños se quedaron callados esperando.

David sonrió con tranquilidad porque sus padres le habían explicado esta situación muchas veces. Les contó que Carlos y Melisa le habían elegido especialmente para ser su hijo. José también formaba parte de su familia como hermano mayor de Carlos y le quería muchísimo.
Lucas preguntó qué significaba exactamente eso de elegir un hijo. Marina añadió que ella pensaba que los bebés llegaban solos. Guille y Jimena escuchaban con mucha atención y curiosidad.
David explicó que algunas familias se forman de manera diferente. Algunas veces los papás no pueden tener bebés en la barriga de la mamá. Entonces van a lugares especiales donde hay niños que necesitan una familia llena de amor y cariño.
Marina preguntó si eso significaba que David había estado solo antes. David negó con la cabeza y explicó que siempre hubo personas cuidándole hasta que Carlos y Melisa le encontraron.
Jimena dijo que le parecía una historia muy bonita y especial. Guille añadió que David había tenido mucha suerte de encontrar una familia tan cariñosa. Lucas y Marina estuvieron de acuerdo y dijeron que querían conocer mejor a sus padres.
Capítulo 3: Conociendo a la familia
El viernes, David invitó a sus amigos a merendar en su casa. Carlos y Melisa prepararon galletas caseras y zumo de naranja para todos los niños.
Cuando llegaron Lucas, Marina, Guille y Jimena, se quedaron sorprendidos de lo acogedora que era la casa. José también estaba allí y les enseñó fotos de cuando David llegó por primera vez. En las imágenes se veía a toda la familia sonriendo felices.

Melisa les explicó cómo se habían enamorado de David desde el primer momento. Carlos añadió que habían esperado mucho tiempo para encontrar al niño perfecto para su familia especial.
José les contó historias divertidas de David cuando era más pequeño. Les enseñó cómo David había aprendido a montar en bicicleta con la ayuda de todos. Carlos y Melisa habían corrido a su lado sujetándole hasta que consiguió el equilibrio perfecto.
Los niños jugaron toda la tarde en el jardín mientras los adultos les vigilaban sonriendo. David se sentía orgulloso de mostrar a sus amigos lo maravillosa que era su familia adoptiva.
Antes de marcharse, Marina le dijo a Melisa que David tenía mucha suerte de tenerles. Carlos respondió que en realidad eran ellos los afortunados por tener un hijo tan especial. José añadió que el amor no tiene colores ni formas diferentes.
Capítulo 4: Una familia unida
El lunes siguiente, David llegó al colegio con una sonrisa enorme. Sus amigos ya no tenían ninguna duda sobre su familia tan especial y cariñosa.
Durante la clase de dibujo, la señorita Carmen pidió que dibujaran a sus familias. David dibujó a Carlos, Melisa y José rodeándole con abrazos enormes. Usó muchos colores brillantes para mostrar toda la felicidad que sentía con ellos en casa.

Lucas dibujó a su familia junto a la de David. Marina hizo lo mismo en su papel. Guille y Jimena decidieron dibujar a todas las familias de la clase juntas.
La señorita Carmen colgó todos los dibujos en la pared del aula. Les explicó que cada familia es diferente pero todas están unidas por el mismo sentimiento especial. El amor es lo que hace que las personas sean una verdadera familia feliz.

Durante el recreo, más niños de la clase se acercaron a David para jugar. Todos habían entendido que lo importante no era el aspecto físico sino el cariño que compartían las familias.
Al final del día, David abrazó a Carlos, Melisa y José con mucha fuerza. Les contó que sus compañeros ya entendían perfectamente su historia familiar. Toda la familia se sintió feliz y orgullosa de haber formado un hogar lleno de amor y comprensión mutua.



