Lola y el Viaje de las Emociones

  • Cuento gratis
  • 6 a 8 años
  • Emociones
  • 5 min de lectura

Lola se despierta con el corazón pesado y no sabe explicar por qué. En clase, un hada llamada Flor abre una puerta dorada en la pared y se los lleva a todos al Reino de las Emociones, donde un mago de barba blanca les enseña que ninguna emoción sobra.

Qué aprende con este cuento

Que la tristeza no se echa fuera: se entiende de dónde viene y se acompaña

El cuento

Capítulo 1: El Día Gris de Lola

Lola tumbada en su cama sostiene un corazón azul de luz, con su osito de peluche en la mesilla y la ventana llena de sol

Lola despertó con el corazón pesado. No sabía por qué se sentía triste. Bunny, su conejito marrón, la observaba preocupado desde su almohada.

En el colegio, la señora Carol notó que Lola estaba callada. «Lola, pareces diferente hoy», le dijo suavemente. Ana y Carlos también se acercaron. «Estás muy quieta», comentó Ana mientras dejaba su tablero de ajedrez. Carlos guardó sus pinceles. «Podemos ayudarte», añadió con cariño.

«No entiendo qué me pasa», suspiró Lola. Juan, su hermano, le dio un abrazo. «A veces yo también me siento raro después de jugar baloncesto», confesó.

Un hada diminuta de alas brillantes flota en medio del aula rodeada de notas musicales de luz

De pronto, una luz brillante apareció en el aula. Una pequeña hada llamada Flor voló hacia ellos. «Hola, niños. Soy Flor y vengo del Reino de las Emociones», dijo con voz musical. Sus alas brillaban como diamantes. «He venido a ayudar a Lola a entender sus sentimientos».

Bunny saltó emocionado. Flor sonrió al verlo. «Tu conejito puede venir también», dijo el hada. «Vamos a conocer al sabio Wix. Él nos enseñará sobre las emociones que viven dentro de nosotros».

Flor agitó sus alas mágicas. Una puerta dorada apareció en la pared. «Cruzad conmigo», invitó. Carol les dio permiso para la aventura. «Aprenderéis cosas muy importantes», les dijo. Los niños se tomaron de las manos. Bunny saltó a los brazos de Lola.

Capítulo 2: El Reino de las Emociones

Un hada camina por un sendero de piedras entre árboles de colores, con un castillo brillante al fondo

Al otro lado había un mundo increíble. Árboles de colores, nubes que cambiaban de forma. «Bienvenidos al Reino de las Emociones», dijo Flor alegremente.

Un anciano mago púrpura apareció entre los árboles. Era Wix, con barba larga y sombrero estrellado. «Hola, pequeños exploradores», saludó con voz amable. «He estado esperando vuestra visita. Aquí aprenderéis que todas las emociones son importantes y naturales. Incluso la tristeza tiene su lugar».

«Pero yo no quiero estar triste», murmuró Lola. Wix sonrió comprensivamente. «La tristeza nos ayuda a crecer. Vamos a descubrir por qué la sientes».

Wix los llevó por un sendero de piedras brillantes. Llegaron a un lago que reflejaba emociones. «Mirad el agua», pidió el mago. En el reflejo, Lola vio imágenes de ayer. Había perdido su muñeca favorita. «Ahí está tu tristeza», explicó Wix suavemente.

«Es normal sentirse triste cuando perdemos algo querido», dijo Wix. Ana se acercó a Lola. «Yo me sentí así cuando se rompió mi primera pieza de ajedrez», contó Ana.

Carlos asintió. «Cuando se secaron mis pinturas nuevas, lloré mucho», admitió. Juan añadió: «Y yo cuando perdí mi primer partido de baloncesto». Bunny hizo un sonido suave, como si entendiera. «Todos hemos estado tristes alguna vez», confirmó Wix. «Eso nos hace humanos y nos ayuda a valorar la alegría».

Capítulo 3: Aprendiendo a Sentir

Un mago de túnica y sombrero morados señala un camino empedrado bordeado de flores de todos los colores

Wix los guió hasta un jardín especial. Cada flor representaba una emoción diferente. «Tocad las flores», sugirió el mago. «Sentiréis cada emoción de forma segura».

Lola tocó una flor amarilla y se sintió feliz inmediatamente. Ana probó una azul y experimentó calma. Carlos eligió una rosa roja y sintió amor. Juan tocó una naranja y se llenó de energía. «Cada emoción es un regalo», explicó Wix. «Nos enseñan sobre nosotros mismos».

«Pero ¿cómo puedo hacer que la tristeza se vaya?», preguntó Lola. Flor voló hasta ella. «No se trata de hacer que se vaya», dijo suavemente.

«Se trata de entender por qué está ahí», continuó Flor. «Cuando pierdes algo importante, tu corazón necesita tiempo para sanar. La tristeza te dice que algo era especial para ti. Eso no está mal, es hermoso». Bunny se acurrucó contra Lola, dándole consuelo.

Wix hizo aparecer un espejo mágico. «Mirad cómo brilláis cuando aceptáis vuestras emociones», dijo. En el espejo, los niños se veían radiantes. Sus emociones creaban hermosos colores a su alrededor.

«Ahora entiendo», dijo Lola sonriendo a través de sus lágrimas. «Puedo estar triste por mi muñeca y está bien. No tengo que fingir estar contenta». Ana, Carlos y Juan la abrazaron. «Eres muy valiente», le dijeron. Wix aplaudió orgulloso. «Habéis aprendido una lección muy importante sobre crecer».

Capítulo 4: El Regreso con Sabiduría

Era hora de volver al colegio. Flor preparó la puerta mágica. «Recordad siempre lo que habéis aprendido», dijo Wix. «Vuestras emociones son vuestra brújula interior».

De vuelta en el aula, la señora Carol los esperaba sonriendo. «Contadme qué habéis descubierto», pidió. Lola respiró profundo. «He aprendido que estar triste no es malo. Significa que algo me importaba mucho». Carol asintió orgullosa. «Esa es una gran sabiduría, Lola».

Ana levantó la mano. «Yo aprendí que todas las emociones son importantes». Carlos añadió: «Y que no tenemos que esconderlas». Juan sonrió. «Son como los colores de un arcoíris».

Carol les dio un abrazo grupal. «Habéis crecido mucho hoy», les dijo. «Conocer vuestras emociones os ayudará toda la vida». Bunny saltó contento entre ellos. Aunque ya no podían ver a Flor y Wix, sentían su presencia cariñosa. La aventura había terminado, pero el aprendizaje continuaría.

Esa tarde, Lola siguió echando de menos su muñeca. Pero ahora entendía que esa tristeza era como un abrazo a su recuerdo. No tenía que luchar contra ella. Podía sentirla y seguir adelante.

Lola abraza a su conejito sentada en la cama, con la luna y las estrellas al otro lado de la ventana

Antes de dormir, Lola abrazó a Bunny. «Gracias por acompañarme en esta aventura», le susurró. «Ahora sé que todas mis emociones son bienvenidas». En sus sueños, Flor y Wix le sonreían. Su corazón se sentía más sabio y en paz. Había aprendido a ser amiga de sus propios sentimientos.

Así queda el cuento por dentro

Dos páginas del cuento tal y como quedan maquetadas, con sus ilustraciones.

Doble página de «Lola y el Viaje de las Emociones»Doble página de «Lola y el Viaje de las Emociones»

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Preguntas para hablar después de leerlo

El cuento hace la mitad del trabajo; la conversación de después hace la otra mitad. Cinco preguntas para leer juntos al terminar.

  1. Lola se despertó triste y no sabía por qué. ¿Te ha pasado alguna vez levantarte así?
  2. Sus amigos se dieron cuenta de que estaba callada antes de que ella dijera nada. ¿Cómo notas tú que alguien está mal?
  3. En el lago mágico, Lola vio que su tristeza venía de haber perdido su muñeca. Si miraras tú en ese lago, ¿qué crees que verías?
  4. Wix dice que la tristeza también tiene su sitio. ¿Para qué crees que sirve estar triste?
  5. Cada niño tocó una flor y sintió una emoción distinta. ¿De qué color sería tu flor hoy?

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