El cuento
Capítulo 1: Los últimos días de verano
Tom mira por la ventana con tristeza. Las vacaciones de verano terminan mañana. Debe volver al colegio después de dos meses libres. Su papá prepara la mochila nueva.

«No quiero ir al cole», susurra Tom. Papá se sienta junto a él en la cama. «Entiendo que tengas miedo, hijo. El nuevo curso será diferente». Tom abraza su peluche favorito. «Todo será más difícil», dice con voz temblorosa. Su papá le acaricia el pelo suavemente.
Mientras tanto, Marcela camina por la playa con sus padres. «Quiero quedarme aquí para siempre», suspira. Mamá sonríe comprensiva. Las olas brillan bajo el sol dorado.

«Echaré de menos este lugar», dice Marcela tristemente. Papá recoge una concha bonita del suelo. «Llévate esto como recuerdo especial», le dice cariñosamente. Marcela guarda la concha en su bolsillo. El viento marino mueve su cabello suavemente.
David está en casa de su abuela, jugando libremente. Mamá llega para recogerlo. «Es hora de volver a casa, cariño». David frunce el ceño. «No quiero nuevos horarios», protesta enfadado.
«Aquí puedo jugar hasta tarde», dice David cruzando los brazos. Mamá lo abraza con ternura. «Lo sé, pequeño. Los cambios dan miedo». La abuela les prepara galletas calientes. El olor dulce llena toda la cocina acogedora.
Capítulo 2: La llegada de Flami
Esa noche, Tom no puede dormir. De repente, una luz brillante aparece en su habitación. Es Flami, el dragoncito mágico de Cuentoslandia.

«Hola, Tom», dice Flami con voz dulce. «Sé que estás preocupado por el colegio nuevo». Tom se incorpora sorprendido pero contento. «Tengo mucho miedo», confiesa honestamente. Flami extiende sus alitas doradas. «Los miedos son normales», le explica pacientemente.
Flami vuela hasta Marcela, que mira las estrellas desde su ventana. «Hola, pequeña», susurra suavemente. Marcela sonríe al verlo aparecer. «Extrañaré la playa», dice con nostalgia.
«Los recuerdos bonitos siempre viven en tu corazón», explica Flami gentilmente. Marcela toca la concha en su mesita. «Puedo llevar el verano conmigo», comprende aliviada. Flami asiente con sabiduría. Sus ojos brillan como estrellas pequeñitas.
Después, Flami visita a David en su habitación oscura. «Los horarios ayudan a organizarse», le dice amablemente. David escucha atentamente. «Pero prefiero la libertad», responde sinceramente. Flami comprende sus sentimientos.
«La libertad también existe en el colegio», explica Flami pacientemente. «Puedes elegir cómo vivir cada momento». David reflexiona sobre estas palabras sabias. Una sonrisa pequeña aparece en su rostro. Flami le guiña un ojo travieso antes de desaparecer.
Capítulo 3: Preparándose para el cambio
A la mañana siguiente, Tom desayuna con Papá. Se siente más tranquilo después de la visita nocturna. «Quizás el colegio no sea tan malo», dice pensativo.
Papá sonríe orgulloso de su hijo valiente. «Estoy seguro de que harás amigos nuevos». Tom asiente con más confianza. «Flami me dijo que los miedos son normales», comparte alegremente. Juntos preparan los libros y cuadernos coloridos para el primer día.
Marcela guarda cuidadosamente su concha especial en la mochila nueva. Mamá la observa con cariño. «Llevarás el verano contigo siempre», le dice suavemente.
«Podré contar historias de la playa», dice Marcela emocionada. Papá le da un abrazo fuerte. «Serás la niña con las mejores aventuras», le asegura cariñosamente. Marcela se siente especial y única. Sus padres la miran con amor infinito.
David ayuda a Mamá a organizar su horario escolar. «Puedo elegir cómo vivir cada momento», repite recordando las palabras de Flami. Su mamá sonríe sorprendida por el cambio positivo.
«Así es, cariño», confirma Mamá abrazándolo tiernamente. «Tú decides cómo sentirte cada día». David coloca sus juguetes favoritos junto a los libros. Se siente preparado para la nueva aventura que comienza mañana en el colegio.
Capítulo 4: El primer día de colegio

Tom llega al colegio con su mochila nueva. Ve a muchos niños desconocidos en el patio grande. Busca caras familiares entre la multitud bulliciosa.
«Allí está Marcela», grita Tom emocionado. Corre hacia su amiga querida. Marcela lo saluda con una sonrisa brillante. «Traje mi concha especial», le muestra orgullosa. Tom se alegra de verla tan contenta y relajada después del verano.
David aparece corriendo por el pasillo principal. «Chicos, qué alegría encontraros aquí», exclama feliz. Los tres amigos se abrazan fuertemente. El miedo inicial desaparece completamente.
«Este curso será diferente», dice David con entusiasmo nuevo. Marcela asiente alegremente. «Podemos enfrentar todo juntos», añade Tom con valentía. Los tres amigos se dan la mano. Una maestra nueva se acerca sonriendo cálidamente hacia el grupo.
Flami aparece discretamente detrás de un árbol cercano. Los niños lo ven y sonríen agradecidos. «Gracias por ayudarnos», susurran bajito. El dragoncito les guiña un ojo cómplice antes de desvanecerse.

Los tres amigos entran juntos al aula colorida. Sus padres los despiden desde la verja con orgullo. Tom, Marcela y David están listos para su nueva aventura escolar. El miedo se ha transformado en emoción verdadera y ganas de aprender cosas nuevas.





