El cuento
Capítulo 1: Los nervios de la mañana
Hoy es el primer día de cole de Teo. Se despierta temprano y siente mariposas en la tripa. Le tiemblan un poco las piernas. «¿Y si no me gusta?», piensa bajito.
Su mochila Muki parpadea y le susurra: «Hola, Teo. Hoy vamos juntos al cole. Allí habrá una maestra llamada Carmen, juguetes bonitos y otros niños. Tu papá te llevará y después del patio y la comida, volverá a buscarte. Te lo prometo». Teo escucha con atención.
Javier, su papá, entra en la habitación y le acaricia el pelo. «Entiendo que tengas nervios, cariño. Es normal cuando hacemos algo nuevo. Mira, llévate esto». Le da una foto pequeñita de los dos sonriendo.
Teo guarda la foto dentro de Muki con cuidado. «Cuando me eches de menos, mírala», dice Javier. «Y recuerda siempre: papá vuelve. Siempre vuelvo». Desayunan juntos tostadas con mermelada. Teo se siente un poquito mejor. Muki espera en la percha de la entrada, preparada para la aventura.

Javier le ayuda a ponerse los zapatos. «Vamos a ensayar la despedida: abrazo fuerte, choque de manos y una frase mágica». Lo practican tres veces. «¡Papá siempre vuelve!», dicen los dos a la vez. Teo sonríe un poco.

Salen de casa cogidos de la mano. Teo lleva a Muki a la espalda. «Dentro llevo tu almuerzo y tu muñeco favorito», le recuerda Muki. El camino hasta el cole es corto. Teo ve otros niños y niñas con sus familias. Algunos lloran, otros ríen. Todos van al mismo sitio.
Capítulo 2: La clase de las Mariquitas
Llegan a la puerta de la clase de las Mariquitas. Javier se agacha y mira a Teo a los ojos. Abrazo fuerte, choque de manos. «¡Papá siempre vuelve!», dice sonriendo. Se va caminando tranquilo, sin esconderse.
A Teo se le escapan unas lágrimas calentitas. Una señora con gafas y moño se acerca. «Hola, Teo. Soy Carmen, tu maestra. Ven, te enseñaré dónde guardamos las mochilas». Le tiende la mano con dulzura. Teo respira hondo y la acepta. Carmen le sonríe con paciencia y cercanía.
Carmen le enseña una percha bajita con su foto. «¡Mira, esta es tuya! Aquí descansará Muki mientras jugamos». Entre los dos cuelgan la mochila. Muki le guiña un ojo solo a Teo.
En la alfombra de la asamblea hay una niña de pelo rubio rizado llorando. «Ella es Lola», dice Carmen. «También es su primer día». Carmen les enseña la clase despacio: el rincón de la cocinita de juguete, la estantería de cuentos y la puerta del baño pequeñito.
«Si necesitáis algo, pedídmelo a mí», explica Carmen señalándose el pecho. «Puedo ayudaros siempre». Teo y Lola la miran con los ojos brillantes. Hay más niños sentándose en la alfombra. La clase huele a pinturas nuevas y a galletas.
Carmen cuenta que harán muchas cosas divertidas: cantar, jugar, almorzar en el patio y pintar. «Vuestras familias volverán después de comer», les recuerda con voz tranquila. Teo piensa en la foto dentro de Muki. «Papá siempre vuelve», susurra. Lola deja de llorar un momento y le mira curiosa.
Capítulo 3: El almuerzo y el tobogán
Llega la asamblea de la mañana. Todos se sientan en círculo sobre la alfombra. Carmen canta la canción de los buenos días y hace gestos graciosos. Algunos niños ríen y otros solo miran.
Después toca el almuerzo en el patio. Hace sol y brilla todo. Teo coge a Muki de su percha y saca el bocadillo que papá preparó. Ve que Lola tiene un zumo pero no puede abrirlo. Sus manitas empujan sin éxito. «Espera, yo te ayudo», dice Teo acercándose.
Teo gira la tapa del zumo con fuerza y se abre. «¡Gracias!», dice Lola sonriendo por primera vez en todo el día. Bebe un sorbito y añade: «¿Quieres subir al tobogán conmigo?».

Corren juntos hacia el tobogán rojo brillante. Lola le deja subir primero. «¡Mira qué rápido!», grita Teo deslizándose. Lola baja detrás riendo fuerte. Luego juegan en el arenero, hacen montañas y túneles. Teo descubre algo importante: jugando, ya no le duele la tripa. Se siente contento.
De pronto, echa de menos a su papá. Abre a Muki y busca la foto. Ahí están los dos, sonriendo. Carmen se acerca y se sienta en un banco a la sombra. «Tu papá vendrá después de comer, Teo. Falta poquito», le recuerda con calma.

Teo guarda la foto otra vez y cierra a Muki. Respira tranquilo. Lola le llama desde los columpios. «¡Teo, ven! ¡Empújame!». Corre hacia ella y la empuja con cuidado. Los dos se ríen cuando Lola sube muy alto. El tiempo pasa volando cuando juegas con un amigo nuevo. Carmen les observa orgullosa.
Capítulo 4: Papá siempre vuelve
Después del patio vuelven a clase. Se lavan las manos en el baño pequeñito. Carmen les ayuda a secarse. Luego comen en sus mesitas. Teo prueba la patata con huevo.
Llega la hora de salida. Los niños recogen sus mochilas de las perchas. Teo coge a Muki y espera junto a la puerta. De pronto, ve a Javier aparecer sonriendo. «¡Papá!», grita Teo corriendo a abrazarle. Javier le levanta en brazos y le da vueltas. «Lo prometí, ¿verdad? Papá siempre vuelve».
Caminan hacia casa cogidos de la mano. Teo le cuenta todo: la percha con su foto, la canción de buenos días, el tobogán rojo brillante y su nueva amiga Lola del pelo rizado.
«Me ayudó con el zumo y luego jugamos en el arenero», explica Teo emocionado. Javier escucha cada palabra con atención. «¡Qué bien, campeón! ¿Te gustó Carmen?». «Sí, es muy amable y lleva gafas como la abuela». Llegan a casa contentos. Muki descansa feliz en la percha de la entrada.

Por la noche, Teo se mete en la cama con su muñeco. Muki le susurra: «Mañana ya sabrás lo que pasa en el cole. Tendrás menos nervios, te lo aseguro». Teo sonríe dormido. Sueña con Lola y el tobogán rojo.
Al día siguiente, Teo y Lola se encuentran en la alfombra. Repasan juntos: «Primero colgamos las mochilas, luego asamblea, después almuerzo en el patio y al final vienen nuestras familias». Carmen aplaude orgullosa. Teo mira hacia ti y pregunta: «¿Qué es lo que más te gusta hacer en tu cole? ¿Quién te recoge a la salida?».





